viernes, 6 de octubre de 2017



LA LECTURA Y SU IMPORTANCIA EN LA ADOLESCENCIA

La lectura es un hábito de comunicación que permite desarrollar los pensamientos cognitivos e interactivos de cualquier lector, el leer permite construir con facilidad nuevos conocimientos.
De acuerdo a Gómez Palacio (1992) la lectura se centra en el “Saber leer, lograr que un texto escrito fuera leído adecuadamente por una persona, quería decir saber descifrar”.
Actualmente los medios electrónicos envuelven a los adolescentes en cualquier actividad menos en la lectura que es importante para mejorar su aprendizaje y sostener una comunicación con cualquier persona.
Frecuentemente los maestros de Secundaria o bachillerato se quejan que los adolescentes no saben leer. Este problema es una verdadera preocupación que a nivel Secundaria y Bachillerato un alumno no sepa leer correctamente, por lo cual se tiene que resolver este conflicto, utilizando como actividades diarias una lectura.
Cuando se les pregunta a los adolescentes cuantos libros han leído, algunos contestas que 10 en 16 años otros que solo 2, no son los suficientes para mejorar su lectura, así mismo algunos estudiantes muestran desinterés en la lectura indicando que no tienen tiempo o que solo leen para acreditar una asignatura.
La falta de interés en los jóvenes por la lectura en ocasiones tiene que ver en el entorno en que se desenvuelven, porque no conocen el valor que tienen las letras en un libro y que este conjunto de letras, frases y conceptos le pueden ayudar a mejorar las actividades que diariamente realizan. Al no saber leer existe consecuencia en el aprendizaje como es una mala ortografía, la falta de cultura y la pérdida de habilidades comunicativa.

Es importante que los adolescentes lean un libro por lo menos una vez al mes ya que este actividad les permite estimular fácilmente su imaginación y su función cerebral, así mismo ayuda a los adolescentes obtener mejor vocabulario, desarrollan su cerebro para poder comprender mejor los argumentos de varias líneas y personajes.

Recuperado de: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/prepa4/n10/e5.html

jueves, 5 de octubre de 2017

El rompecabezas

Un científico estaba trabajando en su laboratorio, cuando de repente entró su hijo de cinco años dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestara. 

Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo junto con cinta adhesiva para que lo recompusiera. Como no había visto nunca ese mapa, el científico pensó que tardaría horas en hacerlo.

Cuál fue su sorpresa cuando, al cabo de unos minutos el niño le dijo:
-¡Ya está papá, ya lo terminé!

El científico se quedó sorprendido por unos momentos. Sin embargo, el niño le mostraba el rompecabezas totalmente armado y con todas las piezas en su sitio. Le preguntó asombrado:
-¿Cómo lo has hecho, hijo?

-¡Muy fácil, papá! Cuando recortaste la revista, me di cuenta de que, por detrás del mapa, había un hombre dibujado. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, me di cuenta de que había arreglado el mundo.